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Salmos 119:33-36

Enséñame, oh SEÑOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón. Hazme andar por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito. Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la ganancia deshonesta. (Salmos 119:33-36 LBLA)

Salmos 119:17-19

Favorece a tu siervo, para que viva y guarde tu palabra.
Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley.
Peregrino soy en la tierra, no escondas de mí tus mandamientos. 
(Salmos 119:17-19 LBLA)

Salmos 119:12-16

Bendito tú, oh SEÑOR; enséñame tus estatutos. He contado con mis labios de todas las ordenanzas de tu boca. Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas. Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos. Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra. (Salmos 119:12-16 LBLA)

Salmos 119:1-3

¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del SEÑOR! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan! No cometen iniquidad, sino que andan en sus caminos. (Salmos 119:1-3 LBLA)

Salmos 119:126-128

Es tiempo de que actúe el SEÑOR, porque han quebrantado tu ley.
Por tanto, amo tus mandamientos más que el oro, sí, más que el oro fino.
Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas, y aborrezco todo camino de mentira.
(Salmos 119:126-128 LBLA)

Salmos 119:118-120

Has rechazado a todos los que se desvían de tus estatutos, porque su engaño es en vano.
Como escoria has quitado de la tierra a todos los impíos, por tanto amo tus testimonios.
Mi carne se estremece por temor a ti, y de tus juicios tengo miedo.
(Salmos 119:118-120 LBLA)

Salmos 119:105-108

Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.
He jurado, y lo confirmaré, que guardaré tus justas ordenanzas.
Estoy profundamente afligido; SEÑOR, vivifícame conforme a tu palabra.
Te ruego aceptes las ofrendas voluntarias de mi boca, oh SEÑOR, y enséñame tus ordenanzas.
(Salmos 119:105-108 LBLA)

Salmos 119:75-80

Yo sé, SEÑOR, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido. Sea ahora tu misericordia para consuelo mío, conforme a tu promesa dada a tu siervo. Venga a mí tu compasión, para que viva, porque tu ley es mi deleite. Sean avergonzados los soberbios, porque me agravian con mentira; pero yo en tus preceptos meditaré. Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios. Sea íntegro mi corazón en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado. (Salmos 119:75-80 LBLA)

Salmos 119:70-72

Su corazón está cubierto de grasa, pero yo me deleito en tu ley. Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos. Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata. (Salmos 119:70-72 LBLA)

Salmos 119:57-61

El SEÑOR es mi porción; he prometido guardar tus palabras.
Supliqué tu favor con todo mi corazón; ten piedad de mí conforme a tu promesa.
Consideré mis caminos, y volví mis pasos a tus testimonios.
Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos.
Los lazos de los impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu ley.
(Salmos 119:57-61 LBLA)

Salmos 119:52-53

Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, oh SEÑOR, y me consuelo. Profunda indignación se ha apoderado de mí por causa de los impíos que abandonan tu ley. (Salmos 119:52-53 LBLA)

Salmos 1:1-6

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento. Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque el SEÑOR conoce el camino de los justos, mas el camino de los impíos perecerá. (Salmos 1:1-6 LBLA)

Salmos 42:11

¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios! Salmos 42:11 LBLA)
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Salmos 16:11

Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre. Salmos 16:11 LBLA Click aqui y ¡Subscríbase!

Salmos 89:11-17

Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; el mundo y todo lo que en él hay, tú lo fundaste. El norte y el sur, tú los creaste; el Tabor y el Hermón aclamarán con gozo a tu nombre. Tú tienes un brazo fuerte; tu mano es poderosa, tu diestra es exaltada. La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono; la misericordia y la verdad van delante de ti. ¡Cuán bienaventurado es el pueblo que sabe lo que es la voz de júbilo! Andan, SEÑOR, a la luz de tu rostro. En tu nombre se regocijan todo el día, y por tu justicia son enaltecidos. Porque tú eres la gloria de su potencia, y por tu gracia es exaltado nuestro poder. Salmos 89:11-17 LBLA
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Salmos 61:1-4

Para el director del coro. Sobre instrumentos de cuerdas. Salmo de David. Oye, oh Dios, mi clamor; atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, cuando mi corazón desmaya. Condúceme a la roca que es más alta que yo. Porque tú has sido refugio para mí, torre fuerte frente al enemigo. Que more yo en tu tienda para siempre; y me abrigue en el refugio de tus alas. (Selah) Salmos 61:1-4 LBLA

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Salmos 9:16-20

El SEÑOR se ha dado a conocer; ha ejecutado juicio. El impío es atrapado en la obra de sus manos. (Higaion Selah) Los impíos volverán al Seol, o sea, todas las naciones que se olvidan de Dios. Pues el necesitado no será olvidado para siempre, ni la esperanza de los afligidos perecerá eternamente. Levántate, oh SEÑOR; no prevalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti. Pon temor en ellas, oh SEÑOR; aprendan las naciones que no son sino hombres. (Selah) Salmos 9:16-20 LBLA

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Salmos 112:1-5

¡Aleluya! Cuán bienaventurado es el hombre que teme al SEÑOR, que mucho se deleita en sus mandamientos. Poderosa en la tierra será su descendencia; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre. Luz resplandece en las tinieblas para el que es recto; El es clemente, compasivo y justo. Bien le va al hombre que se apiada y presta; arreglará sus asuntos con juicio. Salmos 112:1-5 LBLA

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Salmos 89:6-11

Porque  ¿quién en los cielos se igualará a Jehová?
 ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados? Dios temible en la gran congregación de los santos,
 Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él. Oh Jehová,  Dios de los ejércitos,
 ¿Quién como tú?  Poderoso eres,  Jehová,
 Y tu fidelidad te rodea. Tú tienes dominio sobre la braveza del mar;
 Cuando se levantan sus ondas,  tú las sosiegas. Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte;
 Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos. Tuyos son los cielos,  tuya también la tierra;
 El mundo y su plenitud,  tú lo fundaste.
(Salmos 89:6-11 RV60)

Salmos 95:1-7

Venid, cantemos con gozo al SEÑOR, aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. Vengamos ante su presencia con acción de gracias; aclamémosle con salmos. Porque Dios grande es el SEÑOR, y Rey grande sobre todos los dioses, en cuya mano están las profundidades de la tierra; suyas son también las cumbres de los montes. Suyo es el mar, pues El lo hizo, y sus manos formaron la tierra firme. Venid, adoremos y postrémonos; doblemos la rodilla ante el SEÑOR nuestro Hacedor. Porque El es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su prado y las ovejas de su mano. Si oís hoy su voz,
(Salmos 95:1-7 LBLA)


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